EL TRIÁNGULO DE LA SEGURIDAD (I): LOS FRENOS

EL TRIÁNGULO DE LA SEGURIDAD (I): LOS FRENOS

EL TRIÁNGULO DE LA SEGURIDAD (I): LOS FRENOS

Los frenos son los componentes del triángulo de la seguridad del vehículo que se encargan de detener el vehículo. Por obvia que parezca, es importante tener presente esta afirmación, porque los motores de los coches de hoy en día tienen mucha menos capacidad de retención que antes, de manera que la única forma de bajar la velocidad eficazmente es con los frenos.

Junto con los amortiguadores y los neumáticos, el equipo de frenos determina la calidad de la seguridad activa del vehículo. Esta es la que se encarga de asegurar una correcta circulación del coche sobre la vía para que su conductor no pierda el control y evitar así un accidente.

Igual que suele ocurrir con sus compañeros en el triángulo de la seguridad, el desgaste de los frenos es paulatino, aunque a medida que se acercan al final de su vida útil pueden dar algunas señales que recomiendan su revisión o sustitución.

El sistema de frenos tiene tres componentes fundamentales sujetos a desgaste: las pastillas (o zapatas, en el caso de los frenos de tambor), los discos y el líquido de frenos.
Las pastillas de freno pueden sufrir tanto un desgaste causado por su uso normal como una cristalización debida a un fuerte incremento de la temperatura tras un uso muy intensivo. En ambos casos es necesaria su sustitución, siempre en las dos ruedas del mismo eje.

Los discos de freno, por su parte, a medida que pierden volumen por su rozamiento con las pastillas tienen a calentarse más, lo que limita su capacidad de retención. Además, en determinadas circunstancias pueden sufrir averías como la deformación o alabeo, que provocan importantes vibraciones en el pedal y el volante al frenar, y pueden rayarse si se enfrentan a pastillas completamente gastadas o cristalizadas.

La presión en el circuito de frenos se puede ver afectada por la entrada de humedad o de aire, lo que obliga a hacer más fuerza sobre el pedal. Por ello cada dos años aproximadamente es necesario sustituir el líquido de frenos, además de revisar el estado de los latiguillos y demás componentes del sistema para asegurarse de que no haya fugas.

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